31Mayo El 31 de mayo de cada año la OMS celebra el Día Mundial sin Tabaco, cuyo objetivo consiste en señalar los riesgos que supone el consumo de tabaco para la salud y fomentar políticas eficaces de reducción de dicho consumo. El consumo de tabaco es la segunda causa mundial de muerte, tras la hipertensión, y es responsable de la muerte de uno de cada diez adultos.

La Asamblea Mundial de la Salud instituyó el Día Mundial sin Tabaco en 1987 para llamar la atención mundial hacia la epidemia de tabaquismo y sus efectos letales. La celebración de este día es una oportunidad para destacar mensajes concretos relacionados con el control del tabaco y fomentar la observancia del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco. El consumo de tabaco es la principal epidemia prevenible a la que se enfrenta la comunidad sanitaria.

Día del Medio AmbienteDesde 1973, el 5 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Ambiente que fue establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas, en su Resolución (XXVII) del 15 de diciembre de 1972 con la que se dio inicio a la Conferencia de Estocolmo, Suecia, cuyo tema central fue el Ambiente.

Ese mismo día, la Asamblea General de la ONU aprobó la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).1

17JunioEn 1995 la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 17 de junio Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, en conmemoración de la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación el 17 de junio de 1994.

La desertificación afecta a más de 110 países y cada año se pierden 6 millones de hectáreas de tierra productiva.

La Asamblea General de Naciones Unidas invita a todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas a que dedicaran el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía a sensibilizar a la opinión pública respecto de la necesidad de cooperar en el plano internacional para luchar contra la desertificación y los efectos de la sequía y de aplicar la Convención de Lucha contra la Desertificación

8JunioLa Asamblea General de las Naciones Unidas resuelve que, a partir de 2009, las Naciones Unidas designen el 8 de junio Día Mundial de los Océanos.1 El océano es una vasta extensión de agua salada. Los océanos cubren el 71 % de la superficie de la Tierra, siendo el Pacífico el mayor de los océanos. La profundidad de los océanos es variable dependiendo de las zonas del relieve oceánico pero resulta escasa en comparación con su superficie. Se estima que la profundidad media es de 4 km.

La Tierra vista desde el espacio aparece como un "planeta azul": este color se debe a la presencia de los océanos que cubren la mayor parte de su superficie.

El océano está dividido por grandes extensiones de tierra que son los continentes y grandes archipiélagos en cinco partes que, a su vez, también se llaman océanos: océano Antártico, océano Ártico, océano Atlántico, océano Índico y océano Pacífico. Se llama mar a una masa de agua salada de tamaño inferior al océano. Se utiliza también el término para designar algunos grandes lagos.

18JunioEn esta fecha, grupos ambientalistas y de ciudadanos de todo el mundo realizan demostraciones y protestas contra la incineración de residuos reclamando a los gobiernos que detengan esta tecnología contaminante.

El Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes en Ginebra, del que la Argentina es signataria, identifica a todos los incineradores de desechos, incluidos los hornos cementeros, entre las principales fuentes de dioxinas al ambiente y recomienda el empleo de tecnologías alternativas para evitar la emisión de estos tóxicos.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el medio Ambiente (PNUMA), los incineradores son responsables del 69% de las emisiones mundiales de dioxinas.

Las emisiones de la incineración y las cenizas tóxicas que producen, han sido vinculadas con la contaminación del ambiente, de los alimentos y de la leche materna en todo el mundo.

Las dioxinas son sustancias sumamente tóxicas que se acumulan en las grasas y pueden provocar malformaciones congénitas, problemas reproductivos, daños al sistema inmunológico y cáncer.